Las semillas

Las semillas comestibles son una parte importante de la dieta humana y ofrecen una amplia gama de nutrientes y beneficios para la salud.
Se encuentran en una amplia gama de alimentos, desde frutas y vegetales hasta granos y nueces. Algunas de las más comunes son las de chía, de lino, de calabaza, de girasol, de sésamo, de alpiste, de amapola, etc.
Añadirlas a tus ensaladas, yogures, cremas o utilizarlas para hacer barritas, granolas o panes te aportarán una carga de nutrientes y vitalidad.

Los beneficios de consumir semillas

Desde las semillas de chía hasta las de girasol, cada variedad ofrece una combinación única de vitaminas, minerales, antioxidantes y grasas saludables que pueden mejorar nuestra salud de diversas maneras. Pero si hablamos en general, las semillas son una fuente concentrada de nutrientes esenciales, incluyendo proteínas, fibra, grasas saludables, vitaminas y minerales, y están cargadas de antioxidantes.
Algunas, como las de lino y las semillas de chía, son ricas en ácidos grasos omega-3 y pueden ayudar a reducir el colesterol LDL (colesterol malo) y los triglicéridos en la sangre, así como a mejorar la salud de los vasos sanguíneos y reducir la inflamación.
Las semillas son ricas en fibra, lo que puede ayudar a estabilizar los niveles de azúcar en la sangre al retardar la absorción de carbohidratos y mejorar la sensibilidad a la insulina. Algunas, como las semillas de lino, contienen mucílagos, que forman un gel en el tracto digestivo y pueden ayudar a aliviar la irritación y la inflamación. Los nutrientes presentes, como el zinc, el hierro y las vitaminas del complejo B, son esenciales para el funcionamiento adecuado del sistema inmunológico. Consumirlas en su variedad puede ayudar a fortalecer las defensas del cuerpo contra enfermedades y mantenernos saludables.

En resumen, al incorporar una variedad de semillas en nuestra alimentación diaria, podemos disfrutar de sus numerosos nutrientes y mejorar nuestra salud en general.